En los últimos años, Querétaro se ha consolidado como una de las entidades más prometedoras en términos de crecimiento económico y desarrollo urbano en México. Dentro de este marco, dos comunidades en el norte de la ciudad se han destacado por su rápido desarrollo y atractivo para los compradores de vivienda: El Refugio y Zibatá. Ambas localizaciones han capturado la atención, especialmente por su enfoque en el desarrollo horizontal, un concepto que busca equilibrar la vida urbana con la preservación del entorno natural.
El Refugio es una de las colonias más reconocidas de Querétaro por su diseño planificado y su eficaz interconexión con otras partes de la ciudad. Situado estratégicamente a sólo 15 minutos del centro de Querétaro y a 30 minutos del Aeropuerto Intercontinental, ofrece a sus residentes no solo cercanía a importantes centros urbanos, sino también a instituciones educativas de renombre, como la Universidad Anáhuac de Querétaro. Este desarrollo destaca por su apuesta hacia un estilo de vida que integra áreas verdes, parques y amenidades diseñadas para fomentar una comunidad activa y comprometida.
Por otro lado, Zibatá es reconocida como la primera comunidad planeada de Querétaro, concebida bajo los principios del Nuevo Urbanismo. Se proyecta como un ejemplo de cómo las comunidades pueden crecer en armonía con el ecosistema. A lo largo de sus 1,100 hectáreas, Zibatá garantiza que al menos el 40% del desarrollo permanezca como espacio verde. Este diseño no solo contribuye a la sustentabilidad, sino que también ofrece un atractivo adicional para aquellos que buscan una conexión más cercana con la naturaleza sin alejarse del confort urbano.
En términos de inversión, ambos desarrollos representan oportunidades atractivas y seguras. Las propiedades en El Refugio han mostrado incrementos anuales en su valor del 10% al 15%, según datos de fuentes locales de 2026. Esto se debe, en parte, a su alta demanda entre profesionistas que trabajan en los corredores industriales cercanos. Mientras tanto, Zibatá ha captado el interés de compradores jóvenes y familias que buscan un entorno más verde, donde sus hijos puedan crecer rodeados de naturaleza, pero con fácil acceso a servicios premium como el campo de golf público más grande de la región.
Además de su atractivo residencial, tanto El Refugio como Zibatá han sido escenarios de eventos culturales y actividades comunitarias, reforzando el sentido de pertenencia entre sus habitantes. Zibatá, por ejemplo, celebra regularmente ferias gastronómicas y festivales de música, destacándose como un fuerte promotor de la cultura local.
En conclusión, los desarrollos horizontales en Querétaro no solo se tratan de proporcionar espacios habitables, sino de crear entornos que nutren el bienestar personal y comunitario. El Refugio y Zibatá son ejemplos de cómo el urbanismo moderno puede coexistir con la preservación del entorno natural para formar comunidades que equiparan el lujo con sostenibilidad y calidad de vida, reflejando una tendencia que, sin duda, marcará el camino en el mercado inmobiliario de Querétaro y más allá.