En los últimos años, Querétaro ha emergido como un imán para el turismo y los viajes de negocios en México, incentivando el auge de las rentas cortas a través de plataformas como Airbnb. Este fenómeno, lejos de ser una moda pasajera, se ha consolidado como una opción atractiva para los inversionistas inmobiliarios, aunque no exento de desafíos, particularmente en regulaciones y rentabilidad.
Para el 2026, la demanda por rentas cortas en Querétaro sigue en ascenso, impulsada por la robusta actividad industrial y un incremento en el turismo cultural y de negocios. La llegada de grandes empresas tecnológicas e industriales, sumada a una oferta educativa de primer nivel, ha atraído a miles de visitantes y nuevos residentes temporales, buscando alojamientos flexibles y de corta estadía.
No obstante, con el aumento de este tipo de alquileres, las autoridades han intervenido intensificando las regulaciones para asegurar prácticas equitativas y responsables. El 2025 fue clave, con la aprobación de una ley estatal que busca equilibrar el mercado inmobiliario ante el impacto de plataformas digitales, siguiendo ejemplos de grandes urbes internacionales.
Esta ley impone a los anfitriones la obligación de registrar sus propiedades en un padrón estatal, asegurando el pago de impuestos sobre la renta y hospedaje. Además, establece normas estrictas sobre la cantidad de días al año que una propiedad puede rentarse a corto plazo, así como regulaciones de seguridad y el cumplimiento de normas sanitarias. Dichas medidas, aunque inicialmente percibidas como restrictivas, han traído una mayor estabilidad al mercado, promoviendo un espacio equitativo tanto para rentas largas como cortas.
Desde una perspectiva de rentabilidad, Querétaro se mantiene como una plaza prometedora. Según datos de AirDNA, las rentas cortas en Querétaro generan un ingreso promedio mensual de 25,000 a 35,000 pesos, dependiendo de la ubicación y el tipo de propiedad. Las zonas cercanas al centro histórico y a los nuevos desarrollos industriales han demostrado ser las más lucrativas, con tasas de ocupación que superan el 75% durante la mayoría del año.
Sin embargo, los inversores deben ser cautos y evaluar aspectos cruciales como el costo del cumplimiento normativo, el mantenimiento y la gestión de las propiedades, factores que pueden afectar significativamente la rentabilidad neta. La competencia también se ha intensificado, llevando a los propietarios a diferenciar sus ofertas con amenities únicas y servicios personalizados que mejoren la experiencia del huésped.
Dream Home Inmobiliaria recomienda a los potenciales inversores realizar estudios de mercado integrales antes de lanzarse al sector de rentas cortas, asesorándose con profesionales que puedan ofrecer una visión precisa del mercado local y sus tendencias. Este enfoque no solo garantiza una mayor seguridad para los inversores, sino que también contribuye a mantener altos estándares en el sector, beneficiando a propietarios y huéspedes por igual.
El fenómeno de las rentas cortas en Querétaro representa una oportunidad dorada pero también un reto que requiere atención precisa y adaptabilidad. Con una regulación más clara y un mercado en expansión, este nicho promete seguir siendo un componente fundamental del paisaje inmobiliario de Querétaro en años venideros.